Lo que realmente significa ser petfriendly

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¿Te ha pasado que te encanta la idea de viajar con tu perro, pero a veces sientes que en muchos lados te ven como si llevaras un problema en lugar de un compañero de aventuras?

La neta, viajar con ellos es lo máximo, pero para que sea una experiencia increíble de esas que quieres repetir creo que es cuestión de entender que esto es un pacto entre nosotras. No es un manual de reglas, es más bien ese sentido común que aplicamos cuando queremos cuidar algo que nos gusta.

Perro explorando feliz un entorno natural durante un viaje petfriendly

Incluirlo de verdad marca la diferencia

Ser petfriendly de corazón es integrar a tu perro a tu aventura. Si sales a caminar o a explorar, él va contigo. A veces nos pasa que planeamos actividades donde ellos no caben y ahí es donde se pone tenso el ambiente. Si lo incluyes en tu aventura, él se siente parte de tu energía y todo fluye de forma natural.

Es mucho mejor ajustar el plan desde antes que dejarlo esperando detrás de una puerta. Cuando dejas a tu perro encerrado en la habitación porque el lugar que elegiste no es apto para él, terminas con el pendiente, él se estresa y la experiencia pierde toda la magia. Si el plan no permite que esté a tu lado, quizás el plan necesita un ajuste para que los dos disfruten parejo.

La presencia es el mayor acto de cuidado

Amamos verlos libres, pero también sabemos que compartir espacios requiere un ojo atento. No es que estemos limitando su libertad, es que nuestra presencia es la que los cuida y hace que quienes nos rodean también se sientan cómodos.

Cuando estamos ahí, presentes y pendientes de ellos, se nota esa paz que todas buscamos al salir de casa. Estar al tanto de dónde está y qué hace no es “cuidarlo de más”, es prevenir situaciones incómodas y proteger su seguridad. Un perro que se siente acompañado y guiado por su humana es un perro que se comporta increíble y que transmite una vibra súper relajada en cualquier lugar.

Momento de conexión y juego entre humana y perro al viajar juntos

Dejar el lugar impecable es nuestro mejor agradecimiento

Esto es súper básico, pero hace toda la diferencia del mundo. Recoger lo que dejan no es opcional, es el gesto de respeto más grande que podemos tener. Cuando dejamos el lugar tal cual lo recibimos, estamos asegurando que, la próxima vez que queramos volver, nos reciban con la misma alegría.

Es nuestra forma de decir “gracias por dejarnos ser aquí”. Hacer que petfriendly sea sinónimo de “huéspedes impecables” es el mejor cumplido que nos podemos hacer como comunidad. Cuando nosotras nos hacemos responsables, los dueños de los lugares nos abren las puertas de par en par porque saben que somos viajeras que cuidan su espacio como si fuera propio.

Viajera supervisando con atención a su perro en un espacio abierto

Al final, viajar así, siendo conscientes de nuestro entorno, es lo que hace que cada vez más lugares nos abran las puertas con gusto. Se trata de eso, de que entre nosotras nos cuidemos para seguir disfrutando de rinconcitos mágicos con nuestros peludos.

¿Cuál es ese tip que tú tienes para viajar con tu perro y que todo salga súper fluido? Me encanta leer sus historias y trucos en los comentarios.

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